viernes, 3 de enero de 2014

NO SON BOMBAS ¿CUÁL ES EL MIEDO?



Por Andrés Pascual

El precio de los “carros” que puso en venta la tiranía no es acorde con los salarios que paga; tampoco los van a comprar extranjeros que residan allá como diplomáticos o “inversionistas ¿Entonces?

No se apure don Pancho, son para que los compren los hombres nuevos del lado de acá", considerados “comunidad económica cubana en el exterior”, que no “se andan con tibieza a la hora de pasmar el baro” para ayudar a su familia y a la tiranía. Como que eso lo sabe bien la dictadura, por eso le pusieron el precio de un Ferrari “cero millas” a un “tres patás” Peugeot de 1996 y más antiguo.

Todos los cubanos, “víctimas y victimarios” del ataque informático, saben de qué hablo: “no me mandes más cosas de esas porque “me hacen daño” (se refieren a informaciones, comentarios de prensa...), pantalones y zapatos sí, que están aprobados, dólares pa' vacilar más que para comer también y, desde hoy, por tubería por la novedad del carro, más “billete”.

Ah, les hacen daño comentarios donde se ratifiquen verdades que conocen bien porque están allá, pero recibir el resultado del trabajo capitalista con todos los derechos posibles, como la camisa, el zapato o los dólares no... eso no genera ninguna reacción positiva como la única y más efectiva actividad de propapaganda enemiga posible, que debía resultar en exigir la vida como la del que se va con una mano delante y otra detrás, aunque, en estos tiempos, muchos traen más dinero que lo ganado por mi núcleo familiar en 25 años de exilio, no obstante, todavía algunos llegan "arrancaos".

Por aquí se habla de “doble moral”, durante mucho tiempo los clasifiqué como parte de la legión de “moral ambivalente”, hoy cambié el tono, lo endurecí; porque, la realidad es que no tienen moral, virtud que no es manejable ni útil ni vigente solo para lo que quieran los “de allá” ni para cuando lo entiendan.

Resulta que los cubanos que queden y los medio cubanos están sentando las pautas en la relación de dependencia al revés: no quieren que les escriban “cosas comprometedoras”, no quieren que les envíen libros o materiales de prensa “subversivos, pero no rechazan con igual ¿miedo? o vigor militante las remesas... y ganan ellos, porque someten a quienes mantienen a un sector poblacional que hace diana en las arcas individuales de la tiranía bien comidos bien vestidos y, desde hoy, “en 4 llantas”.

Nunca se vio que un muerto de hambre, que un miserable moral pueda imponerle criterios, incluso dogmas, al poder financiero. En cualquier fase de la vida el que tiene para dar manda, algo que, por lo contaminada que esta “la comunidad económica cubana en el exterior”, no ha hecho el efecto que pudiera en la estructura parásita del castrocomunismo.

Hoy leí un trabajo en el Diario las Américas de un periodista independiente que (la foto de este artículo es de ese material), después de solazarse en cuanto detalle ultraconocido existe, niega la perspectiva y el discurso de los disidentes rotativos de los últimos tiempos, porque reconoce que la juventud medio cubana solo quiere “pirarse”.

Yo he hablado de eso varias veces, que engordar turistas con rango de opositores es bueno para el que engorde con ellos aquí, pero una tomadura de pelo hacia la dama del gorro frigio tricolor, porque, si no se logra rescatar, mejor sembrar; primero, el concepto de nacional por efecto de la identidad perdida y después crear las bases que obliguen al respeto patrio y a la dignidad, nada puede hacerse que quite a la tiranía y ya veremos, de suceder, si se corre igual suerte con la corriente ideológica que es la infectocontagiosa castrista.

¿Cómo Antúnez y varios más hablan de un levantamiento general en un país donde su juventud y acaso pocos lo consideran patria para defenderlo del ultraje, ni están en condiciones de algo más que abandonarlo? Por más que pienso no puedo explicármelo.

La “flexibilidad” de Obama y de la propia tiranía para que se multiplique por mil el relajo migratorio, conducirá a que algunos “hombres nuevos” manejen su “transportation” por toda La Habana y otras ciudades y pueblos del país ¿A QUÉ MÁS?

Para “levantarse” no hay mejor escenario que asaltar los dealers y llevarse por la fuerza los carros, virar las estaciones de polícía de arriba a abajo y tomar por la fuerza las casas donde habitan esas bacterias; después, morirse y matar en la calle, en cualquier lugar que haya calles... ¿Qué es duro el sacrificio? por supuesto y triste, pero no hay otra salida, o resignarse a vivir más de los 55 años que llevan de esclavos sin conocer una revista de automovilismo vendida en un estanquillo de prensa

Sin embargo el escollo real a la emancipación moderna con todo lo que arrastra de tragedia sangrienta, de producirse acontecimientos de este tipo, impensables desde cualquier forma que se mire, es que el pariente de la "comunidá" perdería “el caché de lucir un mundo” ante el paisano sin ayuda humanitaria, que ni come ni viste ni calza como “el ambia”, principal morbo objetivo de la juventud castrista que reside fuera de Cuba, porque, el grupo que más dinero y efectos de lujo y lucro manda hacia allá son los jóvenes.

Con esas verdaderas bombas no puede ni Antúnez ni nadie hacerme creer lo que traen en agenda para caer bien, por lo menos no a mi.

AH, OLVÍDESE DE LO QUE REFLEJÓ EL DISCURSO DE RAÚL, ESA HA SIDO SU TÓNICA SIEMPRE, ÚNICA Y REAL CONTRAPARTE A LA SARTA DE MENTIRAS Y ESTUPIDECES DEL HERMANO: METER MIEDO PARA IMPONER LO QUE “SE TRAEN ENTRE MANOS” QUE, A NO DUDARLO, ALGO SE TRAEN.