sábado, 30 de agosto de 2014

LA LUCHA ES POR LA CALLE DE MIAMI Y DE VIDA O MUERTE


Por Andrés Pascual

Cualquier llamamiento a apoyar (firmar) otros, o cartas generadas en los buróes de la DGI castrista, o en las oficinas obama-comunistas del partido demócrata en Miami, o en las de la FNCA, que es lo mismo, que proponen “JUGÁNDOSELA” desde Cuba los líderes protegidos de algunos de los tantos movimientos ultrapacíficos, que nadie puede contabilizar por la cantidad, son una absoluta falta de respeto, una soberama hipocresía hacia los verdaderos ideales basados en recuperar la patria y ordenar el sentido histórico de la identidad nacional cubana.

El pasado día 28 se celebró, por convocatoria del luchador anticastrista Aldo Rosado, director-editor de El Nuevo Acción, periódico de Internet de intransigencia irreductible probada, apoyado por otros luchadores-as históricos de fiabilidad total, una reunión en la Casa del Preso Político de Miami, a fin de enfrentar la invasión de elementos castrocomunistas, que llegan a la ciudad neurálgica de la lucha anticastrista no solo a “arañar un par de pesos” que les permitan alejarse más de su tarea social obligada hacia el pueblo rehén, que debe ser, sin excusas ni pretextos, contribuir a la apertura de espacios que armen y estimulen la voluntad patria e inclaudicable del pueblo con sí mismo hacia su liberación.

El Caballo de Troya castro-obamista llega a contaminar a la descendencia del patriota agredido con la participación directa de la Administración Obama, a pisotear el legado patriarcal de la lucha anticastro-obamista, a “castro-habanizar la ciudad”.

Confieso que no acudo como debería a la Casa del Preso, aún perteneciendo a la familia, diferentes motivos, hasta de salud, me han bloqueado la iniciativa, otras veces la frustración ante los resultados en la lucha; sin embargo, el llamamiento a crear una comisión de trabajo que presente pelea ante el nuevo y peligroso atentado contra el patriotismo cubano, responsabilidad absoluta de la peor y más grave consecuencia de la conversión del país en una gran república bananera, la elección y re-elección de Obama, me obligó; en esta oportunidad, porque se juega la suerte del único bastión del anticastrismo en pie, que, poco a poco, con ayuda de directos estimulantes y de encubiertos estimulados, ha ido deslizándose por la ladera que representa el entreguismo desvergonzado a la tiranía.

¿Por qué es necesario un choque frontal con el castro-obamismo a través de sus comisarios políticos? Porque los traidores, los militantes y sus simpatizantes, que son oleadas desde 1994, han confundido la cautela con el miedo, entonces se han “tira'o por la calle del medio”, y hay que detenerlos, porque la ciudad está casi perdida, porque si cae Miami cayó hasta el sueño de una Cuba libre, que estará a la disposición de los “americanos malos y de los falsos cubanos peores”, para convertirla en un burdel de ventajas económicas con mano de obra esclava.

Nadie que se considere patriota debe obviar esta resolución decidida a identificarse en la nueva, quizás última carga al machete de los duros y difíciles tiempos modernos, en la lucha por reconquistar la libertad y la soberanía nacional, expropiadas criminalmente.

Cualquier crítica ofensiva contra este proyecto, cualquier intento por desprestigiarlo, en mi caso, la haré de interés individual, porque he sido un luchador anticastrista desde los 13 años y miembro del glorioso presidio político cubano.

Quien intente crear estados de opinión agresivos contra la intención de protestar o abortar que el dúo Buenafé actúe en Miami después de denigrar a las Damas de Blanco, quien lo ataque maliciosamente por complejos de inferioridad o total y absoluta escasez de auto-estima, incluso por ignorancia o falsos vuelos de protagonismo, tan innecesario como inmerecido, entonces yo lo voy a tomar como debe ser: un ataque a mi persona y continuaré la lucha a título personal contra otro frente que, quizás sin entender las cosas, bendice al castrismo solapadamente. Desde hace rato combato contra todo lo que entiendo que no debe ser, sin embargo, ante un caso como este, amerita recordar que, hasta los falsos profetas, tienen tiempo para recapacitar sin necesidad de pedir disculpas.

Se supone que todos los cubanos de verguenza estén en la protesta contra Buenafé, como cuartel individual, como parte de la resistencia personal a que debe obligarse todo el que se sienta anticastrista, o habrá que resignarse a perder la ciudad sin presentar combate.

Como paso encaminado al reorden que necesita la lucha contra la tiranía, sería muy valiosa una declaración de los “ultrapacíficos” de Cuba condenando estos “intercambios” desde allá, o cuando vacacionen por aquí ¿Por qué no traen a algunos, como hacen cada 15 días en sistema rotación, para que protesten contra lo que, se supone, significa la expansión del mal que, según ellos, los obligó a disentir? ¿Cuándo sabremos públicamente si los Estefan y los tycoons, orgullo de la parte mala del anticastrismo de mentiras, favorecen y apoyan, o condenan y desaprueban esta nueva agresión castro-obamista?

Es necesario que estés informado de los detalles de la protesta y que asistas, que la moral y el principio personal y nacional no se confundan con la desfachatada hipocresía que prepararon los Estefan para “tapar” su verdadero objetivo, ni más ni menos que un amoral desvío de la atención de la posición procastrista que perseguían: RECOGER BILLETES PARA EL PARTIDO ENEMIGO, NO SOLO DE CUBA Y DE ESTADOS UNIDOS, sino, como van las cosas, DEL MUNDO








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