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miércoles, 18 de diciembre de 2013

REVOLUCIÓN, LA PALABRA QUE SE DEBIÓ PROSCRIBIR EN CUBA



La palabra que se debió proscribir en Cuba: REVOLUCIÓN


Por Andrés Pascual
¡Revolución, he ahí el problema! ¿Será una palabra maldita? Yo no sé, pero una palabra de mierda sí es, “meridianamente cagadora” de todo lo que centrifugue.
Sin embargo, en la Cuba de “antes”, posiblemente no sonaba “a malo”, porque no se acostumbraba a nombrar, digamos que a la imposición del comunismo en el Este europeo con ella.
Concepto “revolucionario” del individuo podía ser el héroe de una novela de Hemingway, disfrazado de Gary Cooper, besándose con Ingrid Bergman en “¿Por quién doblan las campanas?”.
A Méjico no, al Indio Fernández y a Gabriel Figueroa también se le agradece en Cuba el toque edulcorado que recibió el público de la época, para el que “la aún incomprendida Revolución Mejicana” era un beso de Columba Domínguez con Roberto Cañedo; o una larga caminata a pie de la bella María Félix, de cananas cruzadas y en papel de Juana Gallo, con la tropa detrás más pendiente de disfrutar de su belleza que de proteger sus propias vidas.
Revolucionario, como se entendía en Cuba, no era la tragedia impuesta en los Países del Pacto de Varsovia y antes en la URSS, sino el toque misterioso, enigmático, estilo “el luchador de la resistencia checa” interpretado por Paul Henreid en Casablanca, que se lleva a la bella Ingrid Bergman; porque el americano Rick, (Humphrey Bogart), en elegantes trajes anatómicos cortados en El Sol de La Habana, la obliga a seguir a su compañero por designio de pareja y por la protección de su integridad física.
Nunca “revolución”, sino “cortina de Hierro”, “monstruo comunista”, “Komintern”; pero llegaron, mataron y se quedaron enquistados en los países de forma tan agresiva y brutal como un cáncer en partes blandas del sistema digestivo bajo la bandera injuriosa, despreciable y criminal de la “revolución”.
Tal vez haya que hacerle un paréntesis de beneficio socio-político-económico a la palabra por lo de la Revolución Industrial, Robert Fulton y la Máquina de Vapor; tal vez, no estoy seguro…
El desastre generado por Castro se inició desde que se le ocurrió a Batista ceder a presiones y amnistiar a ese ladrón y asesino en vez de ahorcarlo con todos los implicados.
El  manual para destruir a Cuba comenzó a aplicarse desde que a ese inepto se le regaló el país con aquello de “Elecciones para qué” y cuando le sirvieron “de pala” en el apoyo a los fusilamientos y a la apertura de la salvaje prisión política.
Ni durante los 90’s ni ahora hubo menos necesidades que entre 1960-1980, si acaso la misma.
Desde que el tirano implantó el comunismo el país está en bancarrota absoluta por ineficiencia y por la política de inflación de plantillas que, hoy, decidieron cortar con medio millón de “interruptos”; pero la política de “empleo total sin aplicación ni utilidad”, solo por propaganda ideológica intencional, ha sido la generadora de esa clase parásita y vaga, desconocida en la identidad nuestra de tal forma que, muchos de ellos, son otro tipo de cubanos sin valores ni atributos positivos ¿Calculó la tiranía el daño que se le haría a la personalidad del nacional de por lo menos 4 generaciones con semejante aberración impuesta? Claro, pero era consecuente con la perspectiva de ganar adeptos entre la clase marginal, envidiosa y de bajas pasiones que siempre son mayoría; eso, más ofrecerle en usufructo gratuito la casa robada al que “se fue”, por la que nunca trabajaron, le aseguró en el poder y todavía funciona, por mucho que los cables de wikileaks y otros tantos por aquí digan.
Cuando se robaron la propiedad privada de cualquier peso e importancia en el desarrollo económico de la Isla; cuando decidieron convertirse en enemigos de Estados Unidos y apartarse de la ayuda que nos representaba en la ruta al desarrollo, se echó la suerte de la República y fue en 1959; entonces, ¿Cuántos exigieron ni protestaron en aquel momento ni por los próximos 40 años? Hoy, ¿A qué viene ese alboroto?
Sin embargo, en el Nuevo Herald, Oscar Peña ha dicho hoy, sección Opiniones en un material sobre Haití que: “Chávez, Ortega y Fidel encabezaron revoluciones justas para limpiar lo malo; pero decidieron quedarse…” ¿Será posible leer esto aquí?  Por otro lado, si no le gusta el caldo, Nicolás Pérez Delgado con otra taza del mejurje que consiste en cómo cambiar aquello sin “odios ni revanchas”; o sea, sin erradicar el socialismo, lo que significa dejar allí, en plan de ganadores absolutos, a la clase dirigente, dueña hasta del aire que se respira y contra la que, a veces, decían que combatían…Por favor.
OR
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martes, 17 de diciembre de 2013

The Beatles, homusexualismo y revolución


The Beatles, homosexualismo y revolución


Posted by: Andrés Pascual

En medio del terror, como aquellos franceses que subían al estrado en la Convención a defender sus ideas a sabiendas de que, si no eran mayoría en esa sesión, el informe final corría a cargo de la guillotina, impuesta como símbolo eterno de “los que pueden”, el dramaturgo cubano Virgilio Piñera enfrentó la decapitación de la libertad de expresión y pensamiento decretada por el propio tirano con la frase “Comandante, solo puedo decirle que tengo mucho miedo…” Piñera era homosexual y su convicción oral debería registrarse como la única oposición que escuchó Castro cuando decidió que “dentro de la Revolución todo; contra la Revolución nada…” en sus Palabras a los Intelectuales en la Biblioteca Nacional en 1961. Al insigne escritor nunca dejaron de hostigarlo, en realidad lo mataron de miedo después de un interrogatorio en el DSE tras haber sufrido un ataque cardíaco que le repitió.
Al año siguiente del discurso de la Biblioteca Nacional, el tirano puso en práctica otro acto que no encubría ni la mínima intención de saneamiento social; sino que estaba estructurada en los cánones de la continuación del terror, iniciado en 1959 con los fusilamientos de la Causa # 1/59; con los fusilamientos a partir del 15 de abril de 1961; con todas las causas abiertas de índole política cuyas sanciones bestiales se hicieron realidad en mas de 100,000 cubanos que cumplieron entre 15-30 años y en el cumplimiento de la consolidación de la dictadura a través del control absoluto de todo lo que respiraba o no en el país: como una parodia de la Noche de los Cuchillos Largos de Hitler en 1934, la tiranía se inventó “La Noche de las Tres P”, porque fueron recogidos de las calles y enviados a trabajo forzado en Guanacabibes o a las prisiones de provincias todas las prostitutas, los proxenetas y los homosexuales que pudieron.
Esas recogidas fueron el pretexto, como la UMAP, para sacar de circulación a potenciales luchadores contra Castro, sospechosos de no “simpatizar con el proceso”; hijos de padres a los que les habían robado alguna propiedad; o porque eran asiduos a la Iglesia.
El 19 de noviembre de 1965 abren los campamentos de la UMAP en Camaguey, pero la primera prueba se hizo en 1962 con la recogida de las Tres P y el trabajo forzado en Pinar del Río. El salvaje Gulap castrocomunista se cerró en 1968.
A principios de 1965, poco antes de que el gaucho infernal fuera enviado al matadero en Africa por Castro, que logró evadir porque casi corrió sobre las aguas del río Tanganika, el poeta Allan Ginsberg (A LA IZQUIERDA EN LA FOTO CON RICHARD AVENDON) se declaró homosexual en La Habana y perdió la cabeza al comentar en público que “quiero conocer a ese atractivo Che que ustedes guardan aquí…” Dicen que el inoportuno deseo lo manifestó a las 10 de la mañana y a las 2 y media de la tarde volaba hacia Praga, y tuvo suerte, porque un choque frontal con el asesino argentino le hubiera podido costar la cabeza; o la cárcel como agente de la C.I.A.
En 1966 sacaron de circulación Paradiso, de José Lezama Lima, también homosexual, tal vez su obra cumbre como narrador de clase mundial que tiene un alto contenido erótico equivocado para los cánones de “libertad y tolerancia castrocomunista”. Lezama, como Piñera, fue “desterrado dentro de Cuba” y recuperado “para el área dólar hace poco”
En 1969 Bohemia publicó un ensayito del “chupatintas de buró” del gobierno del liliputiense Armando Hart en el Ministerio de Educación, Abel Prieto Morales, con el título “La Homosexualidad”.  Era un manifiesto abiertamente anti homosexual. Abel “el Cojo” era el padre del flamante Ministro de Cultura de hoy, artífice de la escultura alegórica “Lennon en el banco de un parque habanero” y tío politico de la canta-autora cubana anticastrista Marisela Verena. Abelito es Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas y padece del vicio irrefrenable por mal escribir del mediocre sin remedio; pero con el odio natural de los frustrados de las letras a quienes lo hacen bien, de ahí su crítica constante contra Cabrera Infante, Gastón Baquero o Mario Vargas Llosa.
The Beatles significó diversionismo ideológico para el castro comunismo, en la definición se mezclaron la conducta homosexual y la oposición a la tiranía; pero el rechazo de la dictadura al homosexual escondía la represión al posible anticastrista por la facilidad de relacionarse con extranjeros que tiene los gays, al que siempre vieron como un colaborador a corto plazo del principal “coco” de Castro, la C.I.A.
Sin embargo, a principios de 1966 entró a Cuba un lote de guaguas Leyland y, con estas, como obsequio, un documental de 25 minutos del principal renglón de exportación del Reino Unido: The Beatles, que se proyectó durante por lo menos 6 meses y que todos los adolescentes de la época vimos y repetimos por lo menos 30 veces. Después no se volvió a proponer algo sobre el cuarteto como no fuera usarlo de justificación de la lucha contra conductas “desviadas” contrarrevolucionarias o que tuvieran esencia, según ellos, homosexual.
Muchos grupos “en inglés” se escucharon por la radio oficial castrista antes que The Beatles hasta mediados de 1967: The Animals, The Herman Hermits, Mamas and Papas, The Monkees…
Pero, cuando pusieron por primera vez en  radio en 1967 al cuarteto de Liverpool, un verdadero bombardeo de música del conjunto se precipitó sobra la audiencia juvenil, al extremo de que Festival, que había movido su horario de entre 3-4 de la tarde a entre 6-7, programó durante casi todos los sábados de por lo menos 6 meses un mano a mano en la hora de duración del espacio en 1969 entre el conjunto inglés y cualquier grupo que estuviera a mano, incluyendo a varios en español como Los Bravos, La Fórmula V, Los Brincos, Los Mustangs…
El alerta sobre la influencia musical juvenil llegado del extranjero tuvo su nivel rojo por la celebración del Festival de Música Varadero-70, que se celebró inexplicablemente ese año a pesar de que esas señales habían sido dadas por el que le precedió en 1967.
Si bien en aquel ultimo importaron a Massiel con canciones fácilmente convalidables con el mensaje castrista y procomunista, en 1970 lo hicieron los Bravos, Los Mustangs y Los Angeles, además de Luis Gardey, Sergio Endrigo y Rosalía, que no decían algo que frustrara a una juventud ávida de cualquier cosa menos de Castro, Che Guevara, imposiciones restrictivas en todo y los 10 millones van.
Ese festival, implícitamente, fue el tema que originó el Informe al 1er. Congreso de Educación y Cultura en 1971 y, de ahí, el mensaje represivo contra el anticastrismo  encubierto en anti homosexualismo, que le convirtió en una infectocontagiosa de cuarentena por siempre jamas: “…son numerosos y están en todos los medios y profesiones; muchos son homosexuales y otros heterosexuales. El hecho no es reconocerlos o desconocerlos; sino atacarlos, erradicarlos, que no sean conductores de nuestra niñez ni tengan posibilidad de lidiar con la grey infantil en ninguna forma…”
A partir de este informe se puso de nuevo en movimiento la maquinaria que reprimiría con igual saña que 10 años antes a quienes escuchaban a Elvis, a Paul Anka, a Manolo Muñoz o a Luis Bravo, a quien lo hiciera con The Beatles, Bad Company o Led Zeppelín…La suerte de la música pop inglesa estaba echada.
En una fosa para un tipo raro y curioso de “soldado desconocido” se enterraban los sueños de dos generaciones de jóvenes cubanos hasta que al mismo criminal que produjo la tragedia se le ocurrió, con ayuda de un desleal y sietemesinos Ministro de Incultura de nueva edición, hacerle una estatua a un Beatle liberal que, por estúpido, no lo usó a favor de su doctrina maligna y maloliente, que bien pudo: John Lennon.

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