viernes, 13 de diciembre de 2013

PRESSionados... ¡CÓMO CAMBIAN LOS TIEMPOS VENANCIO!


Por Andrés Pascual

El próximo domingo Univisión estrenará un documental de la venezolana Mariela Atencio, una de sus “periodistas investigadoras”, sobre el estado de la libertad de prensa en el continente, el título es “PRESSionados”.

¿Qué se le escapa de las manos a todos los que hacen este tipo de trabajos, a veces libros, otras programas de radio o de televisión? Que lo esencial para tratar las diferencias de la represión entre países en el continente debe ser lo que denuncie la persecusión de “la libertad de opinión INDIVIDUAL”, sin embargo, como el único caso existente es el cubano, que ni quieren ni, por lo que se ve, pueden, pues...

Nada ha sido igual a Cuba en ninguno de los países del continente, por eso se pueden dar “lujos” como manejar conceptos que nos son repudiables, porque nadie ha estado bajo el control tan absoluto de una tiranía criminal durante más de medio siglo de la forma como estuvimos muchos hasta finales de los 80's.

¿Por qué a los luchadores por la libertad de Cuba no nos simpatizan ni Mandela ni la cantidad de comunistas, terroristas... que han creado y protegido “los comunistas” con apoyo de “los capitalistas” para imponer sus intereses, nunca buenos ni beneficiosos para quienen necesiten la soberanía individual? Porque a esos personajes los entendemos como parte integral de lo peor de nuestras tragedias por sus miltancias o por simpatías despreciables con los asesinos, insuperable hoy más que nunca por la poca importancia que nos han dado los que, bajo ningún pretexto nos han sido solidarios y me atrevo a desacreditarlos como vecinos tanto como hermanos o familia: !YO CUBANO, TÚ NI SÉ NI ME IMPORTA...!

Para muchos elementos de la comunidad cubana en el exterior, “hombres nuevos”, incluso parte del supuesto exilio, escribir un libro se ha convertido en una tarea de “patria o matao”, expresión originada en la boquisucia de a pie cómplice de la tiranía; a veces porque tienen la necesidad de “contar cosas”, otras por el ego, porque se paran en 7 ½: “coño, si ese escribió un libro...” y allá va “SU” mamotreto, sin ningún valor técnico o clásico inherente a la biografía o al testimonio, detalles que, aparentemente, a algunas editoriales de por “tierras libres” poco les importa.

A fin de cuentas es el ego inevitable, la necesidad de protagonizar, de quitar a “ese que entrevistan porque ya hizo su libro” y ponerme, a fin de cuentas, sé más del asunto y eso debe tener algún valor... y premio aunque no sea metálico.

El documental del próximo domingo pudiera ser otro intento de alguien que procede de un país donde se “juega al chucho escondido” o a los “indios y los cowboys” con los derechos humanos, cuyo objetivo verdadero quizás sea ganarse un nombre que la asegure en la MEDIA comunista, de la que el circuito para el que trabaja es la vanguardia internacional en mal, pésimo diría, idioma español.

El dinero les importa a los escritores, que saben que no pueden regalar ni vender su mercancía, porque reconocen como nadie que hay distancia y categoría, entonces defienden el precio de su esfuerzo con los dientes, como ROBERTO LUQUE ESCALONA O ZOÉ VALDÉS, que son intelectuales, clasificación difícil de adquirir aunque se escriba el dichoso librito.

¡Ah! si acaso alguien cree que se me olvidó algún nombre de “actuales en ejercicio” que merezca estar al lado de los dos que mencioné, que lo busque en el Granma, en Juventud Rebelde o en el Caimán Barbudo, ediciones actuales recientes o para coleccionistas, yo me radicalicé hace más de 40 años y no tengo la mínima hendija por donde pueda desperdiciarme concediendo.

Si en Venezuela, en Argentina, en Bolivia, en Ecuador, en Paraguay, en México, a pesar de los asesinatos, del narcotráfico... pueden exhibir a un tipo normal, común y corriente, que no tuvo relaciones con “la oposición” ni con la CIA, como ex-preso con sanciones de privación de libertad cumplidas entre 3-8 años, porque se le ocurrieron cosas como que “el pan que hace esta gente no hay quien se lo meta”, o “aquí hay represión”, o “si Cuba no se relaciona con Estados Unidos no tiene modo de salir del bache”, o “esta gente son satélites de la Unión Soviética”, o “la pelota profesional y el boxeo cubanos eran mejores que esta caricatura”, dicho en una cola o en un grupo social cualquiera y delatado por uno ó más informantes, entonces hablamos el mismo idioma.

Si en cualquiera de los países del área, con sus equivalentes deportivos o artísticos, para comentar cómo bateaba Tony Oliva en Grandes Ligas o el resultado de la última pelea de Ultiminio Ramos o Douglas Vaillant fuera de Cuba o que Olga Guillot y Celia Cruz eran mejores que todas las representantes de la tiranía castrista juntas, era obligatorio que dos ó más personas se dispusieran estratégicamente de tal forma que pudieran ver “al que venía” para cambiar el argumento de la conversación, porque era “diversionista”, porque si te chivateaba ibas preso, no detenido de corta duración, sino sancionado por un tribunal de ACTIVIDADES CONTRA LOS PODERES DEL ESTADO en una causa cuyo tipo es conocido como PROPAGANDA ENEMIGA, u otra similar que lo mandaba al presidio común después que la investigaba el G-2: DESACATO A LA AUTORIDAD, entonces hablamos el mismo idioma.

Si el comentario tenía relación con un sueño en el que mataron “a Fidel o a otro dirigente”, el caso se complicaba por INTENTO DE ATENTADO A..., pedían pena de muerte y se la conmutaban por 30 años hasta 1986, entre 1959 y 1967 lo fusilaban.

Como sé que no hay un país que haya tenido nunca ese beneficio del “proletariado en el poder” en la región, pues no somos iguales ni a la cañoña que le quieren dar, por ejemplo a los venezolanos, muchos cubanos oportunistas que tratan y han logrado sumar a “su corito” a algunos con intención de confundir bajo el reclamo de casi “somos un solo pueblo”.

En el riguroso sentido de la libertad de prensa, en Cuba no hay represión porque no existe; es decir, si se entiende el beneficio informativo como la funcion verídica del medio si el pueblo tiene acceso a esta, el castrocomunismo nunca ha tenido que lidiar con el problema, porque lo enterró en 1960: ni peródicos ni revistas ni emisoras de radio o de televisión ajenas al oficialismo.

De forma extraña, cualquier cubano “opositor” le responde ¿Qué pueden hacer? a la sugerencia inquisitiva ¿Por qué leen o ven esa prensa o esa televisión? Nada, por supuesto, sino recostarse y empezar a contar hasta 54 y los que quedan, por eso y por otras muchas cosas ¿Qué van a hacer?

La tiranía castrista se siente tan fuerte, tan consolidada, que se da el lujo de fabricar dos “aperturas” sonadas: una, la de los cuentapropistas de la ropa y la comida; a la silenciosa, la otra, célula de su gran negocio vitrina: la jefatura de la oposición y la prensa disidente irregular, corresponsales, la mayoría no profesionales, a cargo de dar la noticia o enviar la foto de “la golpeadura rutinaria” al centro administrador del grant que la procesará, editará y publicará para “disfrute del mundo”.

El 100 % del presidio político cubano (1959-1989) es de conciencia patriótica como no lo es el que quieren vender como tal desde hace varios años para buscar quórum en la ONU, en HUMAN RIGHTS WATCH o en las decenas de organizacionres que existen y funcionan con total y absoluta falta operacional efectiva contra la tiranía.

El 70 % hecho a base de expresiones o de silencios que complicaron a uno o a varios y contribuyeron a fundamentar la causa en solitario o de grupo que necesitaba la tiranía para enseñarle al mundo “la conspiración imperialista” que justificara el escarmiento por fusilamiento, o las bestiales sanciones obligatorias ejemplarizantes para infundir el terror y contribuir a crear la moral ambivalente a fin de evitarse problemas personales.

Un hombre que rechazó, pero no delató a un agente del G-2 que entre 1960-1965 le pidió que se sumara a la causa del 20 de Mayo u otra cualquiera de las muchas entonces, pudo ser fusilado o miembro del presidio político por 15-30 años, a veces aceptaba conspirar y, aunque no hiciera nada contra la dictadura, le sucedía lo mismo.

Así creó el G-2 muchísimas causas políticas útiles para su consolidación hasta hoy, lamentablemente, con el gobierno americano como supuesto apoyo de los conspiradores reales o ficticios. Todavía nadie ha aclarado si estos gobiernos conocían el rejuego castrista y lo aceptaban como aseguradora de aquellos criminales en el poder con total e interesado acuerdo de partes.

Esa circunstancia influyó en que los patriarcas nunca contradijeran al hijo o al nieto “que se integraba en la escuela” sobre las mentiras y los crímenes, dejándolo a merced del adoctrinamiento de la tiranía castrista hasta conformar personalidades irregulares que no entienden ni creen en la patria, sino en un asesino y su ideología, porque tampoco conocen el pasado de moral y cívica de la ex República en que nacieron o se criaron.
 
Parte más que generosa de la disidencia opositora califica en este grupo y no han recuperado la conciencia que no tienen ni reconocen, sino viven como oportunistas que saben que este juego sin peligrosas consecuencias más allá de un palo por la cabeza o una detención de horas en la jefatura de Policía, es hoy un negocio redondo en cuanto a intereses de beneficio personal.

Tan fuerte se siente la tiranía que se da el lujo de permitir a la disidencia opositora en sus relaciones con “la mafia de Miami”, de una parte; o con el exilio de terciopelo en Europa o aquí, todos pagadores del diezmo o contribuyentes con la acaudalada familia jerárquica enquistada en la Isla.
 
A una oposición, a “una prensa independiente” que maneja términos como transición, conversaciones o cambios pacíficos con quienes nunca lo han tenido en sus agendas, que responde a la cabeza sangrante con la sugerencia de “más amor por el agresor”, no puede temerle la tiranía, no solo porque la crearon con la finalidad de exhibir la tolerante coexistencia pacífica como barniz exigido por algunos “líderes” de derechos humanos, incluso presidentes, que lo necesitan como respuesta ante cuestionamientos incómodos, sino porque saben bien que el vacío de valores ideológicos, patrióticos, es tal en este elemento que no lo pueden llenar ni a la mitad de un recipiente.

En el documental de la venezolana, por la parte castrista, como miembro del relajo existente, Yoani Sánchez, el peor ejemplo para representar “lo reprimido” aun de mentiras.

La investigadora de Univisión tiene que aprender un poco más sobre persecusiones y este jueguito de buena vida en que han convertido la tragedia de la represión de libertades, más que de prensa oficial, de opinión popular, a fin de cuentas, se supone que sea el pueblo el receptor-transmisor de lo que se informe.

En Cuba nadie conoce de derechos humanos ni de prensa reprimida y lo peor es que no les interesa. A nadie "le llega" ni le afecta anímicamente, si lo conociera, el mensaje de representantes del castrismo trasvestidos en opositores, a fin de cuentas, eso de condonar deudas con amor, cuando son como las de la tiranía, ni aquí funciona como quisieran

El mensaje ghandista como opinión para molestar aquí sí, allá no, nadie acepta al agresor como pretende Oscar Peña, Quijote el de los Derechos Humanos, ex dirigente partidista en Alamar “en aquellos años de sueños y aspiraciones...” desde el Granma del Doral, con intención de molestar, o para saberse publicado, sueño mediocre del líder que ni de cuneta es, o como el “informador” de letrina, que le ajusta.

Allá no procede, por eso no pueden sumar a la juventud a la cuadrilla de receptoresdel cheque “pugilateado” ante el gobierno americano con la justificación de “Ayuda a la Democracia en Cuba”; a fin de cuentas ¿De qué democracia hablan? Por favor, no insulten más la inteligencia.
 
Por lo demás, el informe y la foto del celular que les permite la tiranía para que lo hagan mejor como denuncia desde el canal 41, regulado desde el Buró Político y la CI para consumo internacional, por supuesto que no es el problema que les vaya a originar sobresaltos, porque no solo lo facturan ellos, sino, pese a esas imágenes, están apoyados por los gobiernos que necesitan para no perder ni el sueño ni el poder.

El “caluroso” apretón de manos en la fiesta por el entierro de Mandela debería verse como el símbolo de cosas más importantes a favor de la supervivencia de la dictadura que el mero, casual, diplomático o decente gesto que desean imponer algunos como Montaner y su ganga...

Esa es la cobertura de prensa que le importa al mundo sobre la tiranía cubana, el peligro que corren los demás países de la región es que nadie sabe cuánto tiempo les falta para integrarse a la línea de intereses que les trazó Estados Unidos, inasugurada por el castrismo desde antes de 1959.

Creo que es cuestión de tiempo que el poder caiga en manos represoras de la prensa por siempre jamás, eso, que no lo denunció la bella “investigadora”, debería constar en un material relacionado con lo que se quiere dar a través una imagen que, a ningún cubano de “cuando la candela era brava”, puede impresionar.

Al final del camino, en ciertos asuntos, para los cubanos la noticia no es que “un perro muerda a un hombre”, a pesar de la SIP y de la señorita Atencio.


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